Los cambios de tiempo, el estrés o unos malos hábitos de vida son factores que debilitan nuestro sistema inmunológico y nos exponen ante todo tipo de virus y bacterias. El otoño e invierno es la temporada de gripes y resfriados por excelencia, y donde mayor probabilidad de contagio hay. Ahora es cuando mayor atención debemos prestar a nuestra salud, especialmente si tenemos alguna enfermedad crónica o predisposición a enfermar. Además, el estado actual del medio ambiente también nos pone a prueba con la contaminación y los químicos tóxicos, entre muchos otros.

Con la Certificación Superior en Inmunología Clínica Aplicada conocerás el sistema inmunitario al completo, así como técnicas aplicadas en laboratorio, entre otros.

¿Qué es el sistema inmunológico?

El sistema inmunológico es el conjunto de defensas naturales de nuestro cuerpo, y nos protege ante infecciones, como las bacterias y los virus. Para entender su funcionamiento, podríamos decir que diversos organismos de nuestro cuerpo, llamados antígenos, se organizan para atacar a los organismos infecciosos que le invaden. La inflamación es la respuesta del sistema inmunológico a los antígenos. Los glóbulos blancos son transportados en la sangre hasta el foco infeccioso y actúan contra la bacteria o virus. Por ello, cuando tenemos fiebre, se dice que nuestro cuerpo está luchando contra la enfermedad.

Cuando el sistema inmunológico no funciona bien, no es capaz de distinguir entre las células del propio cuerpo y los organismos externos. Las enfermedades que se desarrollan cuando nuestro sistema no funciona bien, son llamadas enfermedades autoinmunes.

¿Cómo puedo fortalecer mi sistema inmunológico?

Hay factores que inciden en el sistema inmunológico sobre los que no podemos actuar de ninguna forma. Por otro lado, sí podemos potenciar otros factores externos para reforzar nuestras defensas y evitar enfermar cada dos por tres.

Seguir una alimentación equilibrada:

Una alimentación pobre en nutrientes, insuficiente o inadecuada a nuestras necesidades puede producir una caída de las defensas. Este fallo en el sistema inmunitario nos puede inducir a enfermedades comunes como gripes, resfriados, infecciones de garganta, gastroenteritis, etc. A pesar de que son enfermedades de poca gravedad, generan un malestar suficiente como para estar cansados, doloridos o incapacitados para cumplir con nuestras responsabilidades diarias. Una alimentación equilibrada y rica en vitaminas y minerales de todo tipo, y abundante en alimentos de origen vegetal, nos puede ayudar a reforzar nuestras defensas.

Practicar ejercicio físico:

Para mantener nuestro cuerpo activo y fortalecer el sistema inmunológico, se recomienda practicar ejercicio varias veces a la semana, preferiblemente aeróbico. Además, procura que este permita mover muchas partes del cuerpo a la vez. Correr, nadar, montar en bicicleta o bailar son ejercicios divertidos que pondrán en marcha tu organismo. Evita el sobreesfuerzo si no estás acostumbrado a practicar deporte, y no te olvides de recargar energías una vez finalizada la sesión.

Descansar lo suficiente:

Muchas de las células que forman parte de nuestro sistema inmunológico se producen o regeneran mientras dormimos. Es importante dormir entre 7 y 8 horas en el caso de una persona adulta, y que estas sean ininterrumpidas. El descanso debe ser reparador y tiene que permitir que nuestro cuerpo recupere la energía perdida durante el día.

Di «no» a los malos hábitos de vida:

El alcohol, el tabaquismo y la adicción a otro tipo de drogas debilitan nuestro sistema inmunitario. Si crees que necesitas ayuda para dejar de fumar o abandonar una adicción, consulta en tu centro sanitario la posibilidad de seguir un tratamiento específico para estos casos.

Prestar especial atención al estrés:

El estrés, la ansiedad y los nervios debilitan en gran medida nuestro sistema inmunológico. Si crees que el estrés puede estar afectando a tu salud, deberías consultarlo con tu médico de cabecera. Te ayudará a encontrar un remedio para gestionar las situaciones de estrés y mejorar tu salud física y mental.